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martes, 29 de abril de 2014

El modelo educativo y el origen del mal

En estos días apareció mi nuevo libro, denominado “Cambio de Rumbo: una nueva vía chilena a la educación”. ¿Por qué escribirlo, siendo que en 2010 publiqué “Se acabó el recreo”, un libro destinado a denunciar la realidad de la educación escolar en Chile, y darle fundamento a las primeras medidas de reforma educativa que había propuesto Educación 2020?
La razón es simple: a poco más de un año de la histórica foto con las manos en alto de la Presidenta Bachelet con los multipartidarios líderes del Congreso en 2008, en la primera propuesta de Hoja de Ruta de Educación 2020 nos resultaba casi impensable cuestionar las bases del modelo, que la larga discusión de la nueva LGE dejó intocadas. Todas nuestras propuestas —la mayoría hoy implementadas o al menos en discusión parlamentaria— apuntaban en la dirección adecuada, pero sin cuestionar las bases del modelo vigente.
Aunque suene a victoria pírrica, E2020 también contribuyó del 2010 en adelante —y sigue en esta línea— modificando o incluso parando en el Congreso algunos proyectos de Ley que, tal como fueron diseñados por el gobierno, significaban un franco retroceso en materia de segregación social, o bien favorecían injustamente a la educación particular subvencionada respecto de la pública.
Entre estos proyectos está la versión inicial del proyecto de Calidad y Equidad de 2011, el incentivo tributario para la clase media, el proyecto de subvención para la clase media, y la versión inicial del proyecto de carrera docente. Ahora —paso el aviso porque pocos lo tienen claro— se avecina un nefasto proyecto de Ley de Salas Cuna que trae escondido el germen de, adivine usted, establecimientos privados con fines de lucro y financiamiento compartido, que vendría a “terminar de poner el candado” al perverso, segregador y subsidiarista modelo educativo. La ideología de quienes diseñaron el modelo actual en los 80 volvió con fuerza, y esta vez con el fin de profundizarlo y dejarlo irreversiblemente consolidado.
El 2011 el movimiento estudiantil —al cual todos debemos agradecer— volvió a irrumpir con más fuerza que el 2006. Pateó el tablero y las fichas volaron por el aire. No sólo se cuestionó el modelo educativo, sino el modelo general de desarrollo político, social y económico. A diferencia del 2006, esta vez se sumó un gran contingente de ciudadanos de todas las edades, coincidiendo con el escándalo de La Polar (en el cual hubo cerca de 1 millón de estafados), latrocinios y colusiones varias, y con una protesta mundial que explotó en Wall Street, Tel Aviv, Londres y Madrid.
Las pomposas declaraciones de que vamos a ser un país desarrollado el 2020 o 2050 no son más que cinismo destilado, editorializado, replicado en las aulas y los asados familiares comiendo filetes septembrinos, por una elite que vive feliz la vida loca en 6 o 7 de las 346 comunas de Chile, como si aquí no pasara nada.
Fue la primera vez, desde 1973, que la ciudadanía cuestionó abiertamente en las calles las bases del modelo chileno, las de Milton Friedman, Jaime Guzmán, José Piñera y los Chicago boys. El mayor éxito estudiantil fue entonces “correr el cerco” de las ideas, no sólo en educación.
Una de las más claras expresiones intelectuales de este cuestionamiento es un nuevo libro, llamado “El otro modelo: del orden liberal al régimen de lo público”, de Fernando Atria, Guillermo Larraín, José Miguel Benavente, Javier Couso y Alfredo Joignant. Los felicito calurosamente, es un texto imprescindible. Ese libro “despluma” prolijamente las bases del modelo actual, en sus aspectos constitucionales, políticos, sociales, y económicos, y propone una nueva vía de desarrollo para Chile, en que los derechos sociales adquieren una renovada relevancia. No propone transformar Chile en Cuba, ni en Corea del Norte, sino en un país más sensato y moderno, más parecido a las social democracias exitosas de otras latitudes.
El modelo chileno vigente desde Pinochet en adelante es la expresión más acabada en el mundo de neoliberalismo extremo: crecimiento con inequidad, segregación social y represión. La concentración y mala distribución del ingreso es obscena. Sus diseñadores y beneficiarios no se preguntan por qué hay encapuchados, por qué hay decenas de miles de delincuentes, por qué tenemos un individualismo y clasismo extremo y creciente, o niveles de desconfianza interpersonal inéditos en el mundo. Esos son para ellos meros problemas “colaterales al modelo”, que se resuelven aumentando la dotación policial así como los cupos en las cárceles y el Sename.
Es, en realidad, un modelo poco ético. Bajo la presunta libertad de emprendimiento y la libertad de elección, de la cual sólo goza el 20 % de mayores ingresos de la población, se ha ejercido violencia social sobre el resto de la ciudadanía. Silenciosa, no aparece en la prensa. Las violaciones a los derechos humanos, muertes, exilios y torturas se aplicaron a algunos miles de chilenos. Estas otras son violaciones a derechos ciudadanos, no son tal vez tan graves, pero se ejercen sobre millones, lo cual las hace igual de graves.
Este modelo tiene su correlato perfecto en el sistema educativo. Junto con los guetos urbanos, se ha construido una Sudáfrica educativa, aún más segregada que la concentración barrial de la pobreza y la riqueza. Peor aún, el modelo tiene defectos intrínsecos en su concepción pedagógica, en su confianza excesiva en la aplicación industrializada de tests estandarizados como base de la competencia de mercado, y una burocracia de comando y control que pretende regir la vida de las escuelas en su más mínimo detalle, asfixiándolas, y robando a profesores y alumnos de cualquier chispa posible de creatividad. Otro “daño colateral” es una carrera docente demolida, con la educación pública en vías de extinción por acción o alegre omisión.
Sin saber de la existencia y gestación de “El otro modelo”, me dediqué durante 6 meses a escribir un libro sobre el necesario cambio de modelo educativo que, guardando todas las posibles diferencias de opinión con dichos autores, constituye una propuesta de “otro modelo” concentrada en el ámbito preescolar y escolar, con 33 propuestas detalladas y calendarizadas. Fue solo al final, en el mes de Julio, que le puse título. “Cambio de rumbo”.
Llegué a la convicción de que, si mantenemos el rumbo actual, no vamos a lograr recuperar la educación pública, ni la equidad, ni la segregación. Ni siquiera continuaremos mejorando la calidad promedio del sistema, como nos lo demostró recientemente el resultado de la encuesta nacional de comprensión lectora y aritmética en adultos. El 45 % de la población entre 15 y 24 años, es decir los que están egresando o recién egresaron de media, no entiende nada de lo que lee, ni puede realizar una operación aritmética tan simple como balancear una chequera. Imagine Ud. en qué estrato social y lugar de residencia está ese segmento de población. Son los mismos estafados por La Polar y por universidades e institutos chantas.
También fue al final, obviamente, que escribí el epílogo, y debo confesar que lo hice en un estado anímico de cierta rabia y desesperación. Después de revisar cifras y datos, y ordenar la cabeza como sólo se puede ordenar al escribir un libro, llegué a la convicción que Chile es un país que maltrata masivamente a sus niños. Fíjese en el horror de lo que estoy diciendo. Los maltrata en guetos socioeducativos que son un nido de desesperanza aprendida, los maltrata en jardines infantiles en que las “tías” deben enseñar a sus alumnos a esconderse cuando comienzan las balaceras, en sus casas a través de inéditos índices de violencia intrafamiliar, abuso físico y sexual, los maltrata por medio del trabajo infantil, los maltrata en el Sename.
Nelson Mandela lo dijo con claridad: “No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en la que trata a sus niños”. Siendo así, las pomposas declaraciones de que vamos a ser un país desarrollado el 2020 o 2050 no son más que cinismo destilado, editorializado, replicado en las aulas y los asados familiares comiendo filetes septembrinos, por una elite que vive feliz la vida loca en 6 o 7 de las 346 comunas de Chile, como si aquí no pasara nada.
¿Cómo podemos mirarnos las caras mientras tratamos a la infancia de la manera que la estamos tratando? ¿Queremos ser desarrollados con estos niveles de violencia explícita o implícita hacia los niños de Chile? ¿Con estos modelos de enseñanza robotizada pretendemos ser competitivos internacionalmente? ¿Con estas prácticas legales e ilegales de segregación académica y socioeconómica queremos construir una sociedad cohesionada? Por favor, mirémonos un poquito al espejo en las mañanas y digamos basta.
Chile tiene un desafío único, para el cual no hay guías ni manuales. ¿Cómo transitar del modelo más mercantilizado del mundo a uno más acorde con la realidad de los países más avanzados, tanto en lo político, como económico, social y educativo? A mi juicio no se puede ni debe realizar de manera radical, lo cual puede ser una gran tentación. Mi aproximación es “radicalmente gradualista”. Es decir, con un rumbo claro pero teniendo en cuenta las múltiples restricciones políticas, económicas e incluso culturales de la sociedad chilena. Otros podrán discrepar. Pero es lo que creo y propongo en este texto.
No puedo pretender que estas propuestas, que son la nueva generación de propuestas de Educación 2020 más algunas inventadas al calor de la redacción del libro, sean las únicas, mejores o las más correctas, pero espero sean un aporte para discutir el imprescindible cambio de rumbo del modelo educativo chileno.

El Modelo de Congruencia de Objetivos de Ralph Tyler

Perspectiva Histórica.
 
Evaluación y Medición eran conceptos virtualmente intercambiables. Incluso el término “Evaluación” era poco frecuente. Si se mencionaba alguna vez, era siempre en compañía del de “Medida” que solía colocarse en primer termino “Medición y Evaluación”. Así fue como Ralph Tyler el padre de la Evaluación, dio vuelta este paradigma donde Evaluación paso a un primer plano y la medición a un segundo termino, pero siempre las dos ligadas entre si. Y fue así como el origen del término evaluación educativa se remonta a Tyler a los años 30.
Evaluación se usó como un término alternativo a “medición”, “prueba” o “examen”, en consideración de que implicaba “un proceso mediante el cual se reconocían los valores . El propósito de la evaluación era llevar a cabo verificaciones periódicas sobre la efectividad de las escuelas e indicar aspectos en sus programas en donde el mejoramiento fuera necesario. Se entendió también como la validación de las “hipótesis sobre las cuales opera una institución educativa”.
Muchas fueron las etapas y modificaciones que el concepto de evaluación educacional y medición del rendimiento en este ámbito ha debido sufrir hasta llegar a la concepción global que hoy tenemos de ella.
TYLER mientras se desempeñaba en la Universidad de Chicago, invitó a destacados profesionales a reuniones y discusiones sobre el problema de la medición de los resultados educativos. Como resultado de las mismas surgió la idea de organizar los objetivos bajo la forma de una taxonomía, correspondiendo a BENJAMÍN BLOOM la iniciación y desarrollo del proyecto. La participación de RALPH TYLER en materia de evaluación educacional y su experiencia aquilatada lo llevó a presidir en 1964 el Comité Exploratorio para la Evaluación del Progreso Educacional.
            El Comité además de reunirse con los interesados en el tema de la evaluación, acometió la tarea de construir instrumentos de evaluación tendientes al mejoramiento de la misma.
 
Características del modelo de Ralph Tyler o Modelo de Congruencias de Objetivos.
 
El modelo de los objetivos de aprendizaje desarrollado por Ralph Tyler en los 30´s, el cual fue en su origen un proceso ubicado en la escuela para planear el currículum, y la metodología del diseño experimental tuvieron un impacto significativo y duradero en las concepciones del desarrollo curricular y en su evaluación. Para los 60´s se había convertido en una poderosa tecnología de la construcción del currículum, mientras que los diseños experimentales proveían el recurso metodológico para realizar estudios comparativos sobre su efectividad y la de los métodos de enseñanza. Juntos constituían la metodología tradicional de la evaluación educativa.
La metodología desarrollada por Tyler borró las fronteras entre evaluación y desarrollo. Educar era cambiar los patrones de conducta de los estudiantes; de donde se derivaba que el currículum podía ser construido a través de la especificación de conductas deseables. La evaluación consistía, simplemente, en la verificación del logro de los objetivos.
En 1949 Ralph Tyler. Cambió el foco de la evaluación de la habilidades de los individuos al diseño del currículum. La evaluación dejó de ser una forma para reconocer el aprendizaje de los individuos y se convirtió en un medio para conocer el grado en que las intenciones del currículum se alcanzaban en la práctica. La evaluación era “esencialmente el proceso de determinar en qué medida los objetivos educativos eran logrados por el programa del currículum y la enseñanza”. Sin embargo, Tyler no rechazaba los exámenes; éstos eran también medios para estimar si se habían alcanzado los objetivos del currículum.
Originalmente Tyler se preocupo de mejorar el trabajo a nivel universitario, pero luego su método se dirigió también hacia las escuelas. En éstas, su trabajo pretendía destacar la importancia de las iniciativas locales y la participación de los maestros en la construcción de un currículum basado en las necesidades de la comunidad. Su metodología influyó, diez años más tarde, los primeros intentos de evaluación de algunos programas de acción social y de un sistema de innovaciones.
 
Consolidación del paradigma curricular:
 
En la década del 30 durante una asamblea bastante confusa sobre planeamiento del currículo en el cual se debatían propuestas contradictorias para su lineamiento el doctor R.W. TYLER afirma que debería existir un sistema de pensamiento al respecto. A continuación de dicha Asamblea comenzó a elaborar un esquema con el objeto de establecer una secuencia de pasos para formular y un ordenamiento de medidas que habrían de observarse en el planeamiento del currículo. Sus ideas fueron plasmados en la obra "Principios Básicos del Currículo", publicada en 1949 por la Universidad de Chicago, donde se desempeñó como profesor y decano de la división de Ciencias Sociales. En la misma plantea dos conceptos básicos, uno acerca de su obra y otro dirigido a los lectores.
Respecto del primero señala que su obra no es un libro de texto, ni tampoco un manual para preparar el currículo.
En relación a los lectores presenta una manera de encarar los programas de estudios, sin intención hegemónica, invitándolos a examinar otras propuestas y a encarar la tarea personal y creativa de elaborar un currículo propio y oficial.
            Afirma Tyler que los docentes deberán interrogarse sobre:
·        Los fines de la escuela
·        Las experiencias educativas
·        La forma de comprobar el logro de los objetivos propuestos.
 
Con todos estos elementos quien planifica debe responder al menos cuatro preguntas básicas, según la visión del currículum de Ralph Tyler.
 

- ¿Qué aprendizaje se quiere que los alumnos logren? (objetivos).

- ¿Mediante qué situaciones de aprendizaje podrá lograrse dichos aprendizajes? (actividades).

- ¿Qué recursos se utilizará para ello? (recursos didácticos).

- ¿Cómo evaluaré si efectivamente los alumnos han aprendido dichos objetivos? (evaluación).
 
            Existen formas muy diferentes de organizar estos cuatro aspectos según el peso y prioridad que se le asigne a cada uno de ellos. Se suele partir planificando definiendo los objetivos de aprendizaje, pues, permiten concretizar la intencionalidad o finalidad del acto educativo y en esa medida supeditan los demás elementos como medios para esos fines.
            Existen distintas maneras de entender los objetivos de formularlos y secuenciarlos. El educador norteamericano Benjamín Bloom propone ordenar los objetivos de aprendizaje siguiendo una Taxonomía que los jerarquiza de menor a mayor complejidad y nivel de abstracción. Este autor revisó y organizó un amplio espectro de aprendizajes reuniéndolos en tres dominios: el cognitivo, afectivo y el psicomotor.
            Al aplicar dichos niveles taxonómicos a nuestros objetivos, por ejemplo, revisando y comparando los verbos utilizados en la redacción de nuestro objetivo, podremos organizarlos de un modo lógico y coherente.
La elaboración del modelo de Tyler, generó en el campo educativo un paradigma pedagógico que acompañó a la educación durante un largo período y como los paradigmas responden a un momento socio-histórico, al desactualizarse evidencian las contradicciones de su propia configuración frente a otras propuestas y otros momentos socio-culturales.
Educar era cambiar los patrones de conducta de los estudiantes; de donde se derivaba que el currículum podía ser construido a través de la especificación de conductas deseables. La evaluación consistía, simplemente, en la verificación del logro de los objetivos.
En 1949, el mismo autor cambió el foco de la evaluación de las habilidades de los individuos al diseño del currículum. La evaluación dejó de ser una tecnología para discriminar entre individuos y se convirtió en un medio para conocer el grado en que las intenciones del currículum se alcanzaban en la práctica. La evaluación era “esencialmente el proceso de determinar en qué medida los objetivos educativos eran logrados por el programa del currículum y la enseñanza”.
La generación de la descripción propuesta por Tyler, Metfessel, Michael, Suchman se orienta a lo que se conoce como evaluación de programas: el evaluador es concebido como un descriptor que ayuda a seleccionar, organizar y formular objetivos educacionales, estrategias de instrucción y procedimientos evaluativos. Dentro de esta generación nace la taxonomía de los objetivos educativos de Benjamín Bloom y las tablas de especificaciones.
 
La Teoría Curricular. formulaciones posteriores a la segunda guerra mundial
 
La propuesta de Tyler, formulada en una etapa de tecnificación del pensamiento educativo, se centra en la necesidad de elaborar objetivos conductuales
Una lectura cuidadosa de los planteamiento de Tyler ayuda a descubrir que propone diferentes bases referenciales que permiten establecer los objetivos a partir ya sea de estudios que se materialicen en fuentes y filtros.
Para Ralph Tyler, las decisiones en relación con los aprendizajes que deben promoverse en un programa escolar deben ser resultado del análisis de diversas investigaciones (sobre los alumnos y sus necesidades, sobre la sociedad, el análisis de tareas y los procesos culturales, y sobre la función y el desarrollo de los contenidos). A los resultados de estas investigaciones los denomina “fuentes”, las cuales son, según él, de naturaleza diversa, por ello plantea que “ninguna fuente única de información puede brindarnos una base para adoptar estas decisiones”. Estos fundamentos se traducirán en objetivos conductuales, los cuales se armonizarán por el “cedazo” de la filosofía y la sicología. A estos dos los denomina “filtros” y su fin es organizar objetivos “filosóficamente coherentes y factibles en el proceso del aprendizaje”.
 
El Modelo Pedagógico de Tyler contempla 7 pasos significativos.
 
1.- Identificar los objetivos del programa Educacional .
            Formular los objetivos en función de las demandas de la sociedad y características de los estudiantes.
 
2.- Clasificar los objetivos. En una de las 10 siguientes categorías:
  • Desarrollo de un efectivo método de pensamiento.
  • Cultivo de hábitos de trabajo y conductas de estudio.
  • Adquisición de un amplio rango de intereses significativos.
  • Inculcar actitudes sociales
  • Desarrollo de capacidades para apreciar artes y experiencias estéticas.
  • Desarrollo de una sensibilidad social.
  • Desarrollo de un mejor ajuste personal social.
  • Adquisición de información.
  • Desarrollo de la salud física.
  • Desarrollo de una filosofía consistente de la vida.
 
3.- Definir cada objetivo en términos de conducta .
 
4.- Identificar situaciones en las que los objetivos son logrados.
            Se debe dar al estudiante la oportunidad de mostrar su rendimiento en relación a un objetivo especifico en una situación natural.
 
5.- Diseñar y seleccionar formas para probar métodos de evaluación.  
            Requerimientos técnicos básicos de confiabilidad, validez y objetividad.      
6.- Desarrollar y mejorar las técnicas de apreciación del logro.
            Se deben desarrollar y elaborar procedimientos y técnicas evaluativos que determinen los objetivos afectivos y cognoscitivos de alto nivel.
 
7.- Interpretar los resultados obtenidos en función de los objetivos.
 
 
 
Ventajas.
 
1.      El modelo sistematiza el concepto de evaluación.
 
2.      Se destaca la forma en que aborda el problema de selección y organización de actividades de aprendizajes, enfocando el problema desde la perspectiva alumno-maestro.
 
3.      Su trabajo pretendía destacar la importancia de iniciativas locales y la participación de los maestros en la construcción de un currículo basado en las necesidades de la comunidad.
 
4.      La evaluación se realiza de manera mas sistemática ya que los tiempos, las formas e instrumentos de evaluación que deben emplearse están predeterminados en el programa de estudio.
 
5.      Los docentes pueden elegir formas alternativas de evaluación con la condición que se adecuen al objetivo.
 
6.      El vinculo entre educación y sociedad se torna mas estrecho ya que los objetivos tienen como marco de referencia las necesidades que demanda la sociedad.
 
7.      La forma de enseñar se puede adecuar con diferentes actividades de manera tal que las acciones a realizar por el docente apunten al objetivo.
 
8.      Permite verificar en que medida han sido alcanzado los objetivos. Hasta el día de hoy la discrepancia entre lo que se enseña y lo que se evalúa es un error común en el desempeño docente.
 
 
 
Desventajas
 
1.      1963 Some evaluation problems in a course content improvement project J. Myron Atkin. Afirmaba que el modelo de objetivos limitaba el alcance de la reforma curricular y trivializaba la naturaleza del aprendizaje.
 
2.      1963 Course improvement through evaluation Lee J. Cronbach. Hacía ver que la evaluación había venido a ser excesivamente dependiente de las rutinas y rituales de los exámenes. Enfatizaba su utilidad en el mejoramiento de los cursos y no en la obtención de juicios terminales. Argumentaba que los exámenes eran insuficientes, pues los resultados de la innovación son siempre multidimensionales. Estaba preocupado por extender el rango de evidencias para describir un programa y buscaba que la evaluación se centrara en aspectos que requerían más atención y revisión.
 
3.      1967 The methodology of evaluation Michael Scriven. Su principal argumento en contra del modelo de objetivos era que representaba una extrema relativización de la evaluación, ya que en él no existían procedimientos para juzgar el valor de las metas mismas. En el fondo estaba la creencia de que los hechos y los valores podían ser adecuadamente separados para permitir un conocimiento confiable con independencia del interés humano.
 
4.      1967 The countenance of educational evaluation Robert Stake. Planteaba la pregunta sobre el tipo de evidencia que debería ser reunida por un evaluador. El contexto era el temor de los educadores y administradores locales de un mayor control federal y de las comparaciones dañinas que se podían hacer. Pensaba que las evaluaciones en curso no respondían a las preguntas de los educadores. Su modelo pugnaba por una evaluación que reflejara la complejidad y particularidad de los programas educativos, para lo cual se debería ampliar el rango de los datos relevantes a ser considerados. La evaluación, no sólo debería permitir hacer juicios acerca de la efectividad de un programa, sino también entender el proceso de innovación.
 
5.      1975 An introduction to curriculum research an development Lawrence Stenhouse. Su postura señalaba que el modelo de objetivos conducía a una visión equivocada de la educación y del conocimiento. Educar tiene que ver con el desarrollo de la autonomía personal. “La educación eleva la libertad del hombre mediante la introducción en el conocimiento de su cultura como un sistema que le permite pensar”. El modelo de objetivos no reconocía la impredectibilidad de las conductas de los estudiantes y su pretensión de predecirlas contradecía el propósito de la autonomía. La segunda razón para rechazar el modelo subyacía en la afirmación de Stenhouse de que el desarrollo curricular pasaba necesariamente por el desarrollo de los maestros. La claridad en los fines, no es justificable en términos del conocimiento, ni es el camino para mejorar la práctica. Según Stenhouse, la mejor forma de mejorarla era la propia crítica de los maestros. Su estrategia para mejorar el currículum se basaba en hacer al maestro un investigador y no en descansar en evaluaciones externas.
 
 
 
 
6.      1975 Beyond the two disciplines of scientific psychology L. J. Cronbach. Argumentaba que tanto la investigación experimental como la correlacional eran inadecuadas para satisfacer las necesidades de conocimiento de los programas sociales. Sugería la necesidad de estudios descriptivos.
 
7.      Existe una baja precisión con que se pueden medir los comportamientos (conductas) de los estudiantes.
 
8.      Existe un desmedro de la evaluación formativa frente a la sumativa.
 
9.      Ignora los efectos secundarios que se pueden producir en la escuela y los acontecimientos no previstos.
 
10. Dewey es el ideólogo de la escuela para la sociedad industrial pragmática (maestro de Tyler). Un pragmatismo ligado a los valores de democracia y progreso, que posteriormente el pensamiento tecnocrático de Tyler , descuidará en pro de celebrar fundamentalmente la eficiencia escolar.
 
11. Se le critica por su pretensión de generar cambios conductuales que podrían contradecir el principio de autonomía.
 
12. El modelo de objetivos es tenido por muchos pedagogos como una propuesta que frena el accionar docente. La determinación previa de los objetivos como plataforma de despegue del desarrollo curricular aparece como una limitante de la autonomía del docente.

martes, 22 de abril de 2014

Metodo Montessori

La metodología Montessori tiene una sólida y fundamentada trayectoria desde hace más de 90 años.
Según María Montessori, los niños absorben como “esponjas” todas las informaciones que requieren y necesitan para su actuación en la vida diaria.El niño aprende a hablar, escribir y leer de la misma manera que lo hace al gatear, caminar, correr, etc, es decir, de forma espontánea.
Con el método Montessori los niños aprenden a leer, escribir, contar y sumar antes de completar los 6 años.
La Dra. Montessori no estaba de acuerdo con las técnicas rígidas y, frecuentemente, crueles que se utilizaban en Europa. Basó sus ideas en el respeto hacia el niño y en su capacidad de aprender, partía de no moldear a los niños como reproducciones de los padres y profesores imperfectos, sino que fueran por lo menos un poco más acertados.

Concibió a los niños como la esperanza de la humanidad, dándoles oportunidad de aprender y utilizar la libertad a partir de los años de desarrollo, así el niño llegaría a adulto con la capacidad de hacer frente a los problemas de vivir, incluyendo los más grandes de todos, la guerra y la paz.

El método de Montessori ha existido desde 1907, cuando María Montessori creó la primera casa de los "niños" en Roma (Italia). El trabajo de María Montessori no solamente era el desarrollar una nueva manera de enseñanza, sino descubrir la vida y ayudar a alcanzar al niño su potencial como ser humano. Procurar desarrollar este potencial a través de los sentidos, en un ambiente preparado y utilizando la observación científica de un profesor entrenado. María Montessori enseñó una nueva actitud y una nueva manera de mirar a niños.

El método Montessori esta basado en observaciones científicas relacionadas con la capacidad de los niños, para absorber conocimientos de su alrededor, así como el interés que éstos tenían por materiales que pudieran manipular. Cada parte del equipo, cada ejercicio, cada parte del método desarrollado, fue basado en lo que ella observó, lo que niños hacían "naturalmente", por sí mismos, sin ayuda de los adultos.

Por lo tanto, el método de educación Montessori es mucho más que el uso de materiales especializados, es la capacidad del educador de amar y respetar al niño como persona y ser sensible a sus necesidades.

A los niños se les enseña. Esta verdad simple pero profunda inspiró a Montessori a buscar la reforma educativa (metodología, psicología, enseñanza, y entrenamiento del profesor) basando todo en su esmero por fomentar que “uno mismo es quien construye su aprendizaje”. El educador ejerce una figura de guía, que potencia o propone desafíos, cambios, novedades.

El ambiente Montessori no incita a la competencia entre compañeros, se respeta y valora el logro de cada alumno en su momento y ritmo oportuno.

El silencio y la movilidad son elementos indispensables en esta metodología. Los niños pueden mover sus mesas, agruparlas o separarlas según la actividad, todo el mobiliario es adecuado al tamaño del niño, siendo las manos las mejores herramientas de exploración, descubrimiento y construcción de dichos aprendizajes.

El error, equivocación o falta, es considerado como parte del aprendizaje, por ello, no es castigado, resaltado o señalado, sino, es valorado e integrado como una etapa del proceso. Se suele estimular a que el niño haga siempre una autoevaluación.

Los principios fundamentales de la Pedagogía Montessori están basados en: la autonomía, la independencia, la iniciativa, la capacidad de elegir, el desarrollo de la voluntad y la autodisciplina. Otros aspectos abordados en ésta metodología son: el orden, la concentración, el respeto por los otros y por él

Hoy hay cerca de cinco mil escuelas alrededor del mundo en México, Rusia, Taiwán, Japón, Corea, Australia, Nueva Zelanda, Alemania, Sudáfrica, Etiopía, Tanzania, Estados Unidos, China, Colombia, la India y muchos países más.

Pedagogía de la esperanza